dimecres, 20 de novembre de 2013

RECONOCER EL AMOR


RECONOCER EL AMOR

Hay un puente que nos une;
hay quién lo llama hilo,
pero a mí
siempre me gustaron las aceras anchas.
Ese puente es invisible.
Si al cruzar abres los ojos,
es probable que te caigas,
o que dudes,
que es peor.
Porque, en cuanto a recuperar la confianza,
siempre preferí darte a ti más que a mí misma.
Ya sabes amor,
llevo mal lo de la justa medida.
Hay quién dice,
que ese hilo es color rojo.
Y de qué otro podía ser ¿verdad?
Yo nunca supe de combinar colores,
ni conjuntarme el bolso con los zapatos.
Tú eras la armonía,  y yo,
yo el pentagrama, el lienzo, el cuerpo, la pista,
donde tu bailabas.
Lo que ocurre es que a mí,
siempre me ha gustado más la rumba que el tango
y el césped, que el mármol.
Y por eso,
quizá,
de tan rojo nuestro hilo empezó a gotear sangre.
Es que hay cosas amor,
a las que yo llamo distinto.
Para mí quién bien me quiere me hace volar,
y cuando digo volar digo enredar mi pelo,
sudar, gemir, gritar, dormir, sonreír, soñar.
Supongo que ahí abrí los ojos,
y como te dije antes,
si lo haces,
es probable que te caigas
o que dudes,
que es peor.
En mi caso, al abrirlos
tuve suerte,
y no dudé.
En cambio pude al fin,
reconocer el amor.
Y ya me conoces,
siempre he preferido lo profuso a lo minimalista.
Y ahora,
diviso puentes más allá de ti pero no contigo.
Aunque ,
algún día tendré que volver
a desenredar nuestro hilo.
Pero ¿sabes?
Alguien me dijo ayer que el mañana no existe,
así que si me tengo que planificar,
porque soy de las que lleva agenda,
ya si eso lo apunto,
mañana.
Porque si tengo que ponerme hoy,
buscaría unas tijeras.
Y claro,
entonces,
correría el riesgo,
de dejar de reconocer mi amor.
Para ver el tuyo.



dilluns, 18 de novembre de 2013

NUBES DE LLUVIA

NUBES DE LLUVIA
 
Dime dónde guardas mis vestidos de otoño
Dime dónde están los chales, la rebecas, los abrigos.
Dónde las botas, los botines, las medias y los calcetines.
Dónde pusiste los paraguas y escondiste capelinas y chubasqueros.
                      L       L       L       L       L       L       L       L       L       L       L
                      L       L      L       L       L       L       L       L       L       L       L
                      U       U      U       U      U      U       U       U       U       U      U
                      E       E       E       E       E       E       E       E       E       E       E
                               V        V       V      V      V       V      V       V      V       V       V
                                                                                                              
                     E         E       ¿      D       Ó       N      D       E       ?        E       E
                                   L                    Que me mojo                    V
                                             L                                           I
                            U                                                                         A.
                        
                                 
 


diumenge, 17 de novembre de 2013

MIS PIES DE TIERRA


MIS PIES DE TIERRA



Un día descubrí,
que mis pies eran de tierra.
Fue un día que al andar
el camino se hizo barro y
 al hacerse barro pude ver,
cómo el barro y mis pies
se mezclaban, se sabían,
se contaban mil historias.
Ese día comprendí,
que no eran los pies que me llevaban
lejos, cerca, aquí o allí.
Si no que yo era una semilla.
Y que si una hoja vuela con el viento,
o un árbol vive una vida en un mismo lugar.
Yo movía mis pies hechos de tierra,
en la dirección que el sentir de mi corazón dictara.

Y así, al igual que viaja la semilla, tenía sentido mi andar.

SEAMOS LIBRES

SEAMOS LIBRES


No me es necesario morir,
ni vivir ningún infierno.
No necesito sufrir, dañar ni joder(me).
Ni llorar por haber perdido.
No quiero usar tu dolor para entender el mío,
ni tampoco perderme
para encontrarme
perdido
y ponerme
a buscar.

Llevo tiempo viviendo un infierno,
casi una vida muerto por dentro…
si sufrir es llorar,
si dolor es perderse
busco
la fórmula para hallarme fuera de mi.
Mi cuerpo me aprisiona:

a través de las nubes,
despojándome, 
volátil,
sería brisa acariciando el cielo,
me mezclaría con el aire navegando a mi antojo.


Veo a los pájaros volar,
siento la brisa enredándome el pelo.
Miro hacia el cielo y cuento las nubes;
no hay ninguna
que no me recuerde a ti.
Y entonces lo sé.
Sé que infierno,
es el nombre que pongo al lugar donde no te encuentro.
Sé que lo que me duele es no poderte abrazar,
y que dolor es aquello que cubre el amor que siento,
sólo cuando no estás.


Ser libre es amor,   
aunque vaya mendigando tu piel;  
 la esclavitud es mi deseo,  
el de aprisionar(me) en tu boca.
Me alivia aletear sin cadenas,
sobre todo cuando vuelo contigo,
con la ligereza de sentirte conmigo,
lejos de culturas que te afligen con sus penas.
Volar sería fundirse con el mundo:
escalar montañas, bajar a los ríos,
entrar transparente a los lugares más insólitos…
conjeturas de un paraíso imposible.
Anhelo ir sin cadenas: desnudarme de mi, 
huir de mis miedos, 
hablar en concreto de nada y de todo, 
de alguien que crees está en ti, 
de un alma volátil que nunca se alcanza.


Mi libertad empieza
donde residen los silencios.
Allí donde terminan las montañas,
donde mueren los ríos.
En el miedo a morir,
en el tiempo perdido,
en la estúpida idea de perder(te)(me);
en la de creer que existe el olvido.
No sé,
  por qué no sé dónde termina,
quizá porque en realidad es mentira,
y no empieza,
                      ni termina,
                                            sólo existe,

     entre tu corazón y el mío.


Poema a cuatro manos, dos cabezas y un sólo corazón. Gracias Matteo (@MatteoMatteo6)  por animarme, por la paciencia, por la energía. Gracias por ser tú, conmigo.